¡Una apuesta es una apuesta!
Ayer, después de comer, se jugó un torneo muy interesante de ping-pong en la oficina. El que perdía tendría que venir disfrazado de pirata al trabajo.
Tras varias partidas empatadas llegó la gran final. Los adversarios, Harold Dennison y Hana Klimešová, se esforzaban y luchaban por lograr su triunfo: ver a su rival/compañero de trabajo disfrazado de pirata.
Jugaron muy bien. Empataron a 21 puntos pero al final ganó…
